Filtración magnética contra contaminación metálica en fabricación farmacéutica

Oct 14, 202130 Segundos, 30S - Química, Noticias

La contaminación por partículas de metal es un problema recurrente en la fabricación de productos farmacéuticos. Este es un problema particular cuando se trata de polvos, porque el equipo de fabricación requerido para producirlos a menudo implica molinos u otros equipos mecánicos que pueden dañarse con el tiempo. Al degradarse el equipo se pueden desprender partes diminutas que, posteriormente, contaminan el polvo y lo inutilizan. La filtración magnética es una solución simple que se puede aplicar de manera rentable a la mayoría de los procesos y así evitar la contaminación por lotes.

Los materiales ferromagnéticos (como el hierro, el níquel, el cobalto y algunos metales de tierras raras) se ven fuertemente afectados por los campos magnéticos, mientras que los materiales paramagnéticos (como el aluminio, el estaño y el magnesio) muestran una atracción mucho más débil.

La filtración magnética es una solución simple que se puede aplicar de manera rentable a la mayoría de los procesos y evitar la contaminación de los lotes.

Los imanes permanentes (AlNiCo) se han fabricado industrialmente desde la década de 1930, pero los imanes industriales comunes fabricados en ese momento podían atraer solo materiales ferromagnéticos, mientras que los contaminantes metálicos más comunes en la industria farmacéutica son materiales paramagnéticos, por lo que en su mayoría no eran adecuados para aplicaciones farmacéuticas. Los imanes de samario y cobalto, desarrollados en la década de 1960, eran demasiado caros y delicados para muchas aplicaciones industriales. En la década de 1980, se desarrollaron imanes de neodimio, hierro-boro (o imanes de “alta intensidad”) para aplicaciones industriales, lo que abrió efectivamente la puerta a esta tecnología en muchas aplicaciones farmacéuticas industriales.

Los principios de la filtración magnética

La separación magnética es una separación física de partículas discretas con diferente susceptibilidad a un campo magnético, como pequeñas piezas de metal (paramagnético o ferromagnético) en un polvo a granel (no magnético). Este tipo de contaminación puede ser difícil de detectar al principio del proceso, pero puede resultar en la retirada de lotes completos. Por esta razón, la filtración magnética se puede considerar una buena práctica general, especialmente cuando se trata de polvos a granel.

De hecho, los imanes se utilizan en casi todas las industrias de procesamiento para eliminar partículas ferromagnéticas y paramagnéticas, ya que pueden atraer y eliminar partículas continuamente sin tener que detener el proceso. La fuerza de un imán generalmente se mide de dos maneras (que, por supuesto, pueden correlacionarse mediante cálculo): la prueba de tracción, que mide la fuerza requerida para quitar una pieza de metal del imán, y el uso de un medidor de Gauss que lee el valor del campo magnético. Un imán de ferrita produce alrededor de 3000 Gauss (normalmente adecuado para atraer materiales ferromagnéticos), mientras que un imán de alta intensidad puede producir alrededor de 13,500 Gauss (adecuado también para materiales paramagnéticos). 

Fuente: The Chemical Engineer

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